fiesta fiesta
August 24th, 2009El sábado 22 de agosto fui a una fiesta de club en donde todo era gratis pero me las di de excéntrica millonaria, pagué un taxi y presté plata entonces soy pobre otra vez.
El sábado 22 de agosto fui a una fiesta de club en donde todo era gratis pero me las di de excéntrica millonaria, pagué un taxi y presté plata entonces soy pobre otra vez.
El martes 18 de agosto fue el desfile Santiago D’ Moda, o algo así, en todos lados lo leí distinto, a veces decía D’ o D-Moda o “de moda” derechamente. Y asi como dice el comienzo de este párrafo, el martes fue, pero no fui. Loreto Correa me hizo no solo entregar las invitaciones a las felices ganadoras del sorteo sino que además me sugirió guardarme una. La cosa es que la cita era a las 17:00 en el Sheraton y llegué tarde, mojada, y con una cámara de $1.000.000 en mi mochila que no pude usar, una Sony handycam HD de 12mp con pantalla touch y con un disco duro que era tan grande que se expande cuando lo usas.
Y no pude entrar no porque los guardias se creían la raja y parecían gorilas, más bien fue porque mi entrada tenía escrito con lapiz bic que estaba invitada a la pasarela de las 17:00 y ya eran casi las 18:00, y mientras miraba derrotada hacia afuera mirando la montaña preguntándome cuanto demoraría en llegar ahí a pie y si aun existen los chasquis, se me acercó una clienta de Monjitas Alamoda preguntándome qué hacer para entrar, y yo qué podía hacer, tenia un objeto de valor pero seguía siendo Catalina Pimentel. Pensé llamar a Loreto Correa pero no fue necesario porque me llamó antes y muy triste lamentó mi ausencia, y mientras miraba para saber si aun estaban los chasquis de la montaña apareció Paulo Mendez, o sea, apareció gente amable. Lo digo porque es un tipo que saluda, te pregunta como estás y te interroga como si lo tuyo le importase porque en realidad así es. También pillé a Paloma Labrín, aunque pienso que ella me pilló antes, y hablaba despacio y estaba tan tranquila (muy contrario a la costumbre porque esta clase de chicas llena un estadio) que por un momento pensé en no hablar tan fuerte como de costumbre, pero me comentó que estaba su familia presente, no justificando su paz, pero al menos me dio para pensarlo.
Pero me retiré sin penas y al volver a casa tenía en mi bandeja de entrada una invitación a una fiesta de club por la inauguración de un nuevo espacio llamado La Unidad. Eso va a estar bien.
¿Se han fijado alguna vez en el techo del andén cuando viajan en metro? Hoy lo hice por primera vez. Estaba en la estación Bellas Artes cuando relajaba el cuello y mientras lo inclinaba hacia atrás para disfrutar del sonar de los huesos me encuentro con unas franjas de cemento tan pesadas como las veredas. Sentí como si el mundo estuviera al revés, y también me sorprendí magníficamente no sé de que.
Mezquinamente hace un tiempo me decidí por no dar el asiento a las embarazadas y gente mayor, pero ya no más porque hoy ví como muchas veces a un señor entrar al vagón que cuando le cedieron el asiento él, con una sonrisa cansada buscó al joven que lo hizo (pero éste no vio porque ya estaba de espalda). Consejo: hay que voltear más seguido.
Dentro de las cosas que estoy haciendo y que podemos contar con una mano o incluso la mitad de una, se encuentra lo siguiente: me invitaron a escribir en POUSTA.COM y por haberme considerado, acepté la invitación. Publicaron mi primer texto en donde me refiero a, a ver, como decirlo, eh… a lo mucho que gusta nuestro país de las tradiciones y de cuanto busca la gente lo antiguo porque ofrece (según muchos) más confianza.
Los invito entonces a leerme.
Si bien no entendía a algunos que conocía porque tenian planeado todo lo que querían para su “futuro” y divagaban todo el día con eso en el colegio, ahora a diferencia mía, están acercándose a su sueño, por decirlo de algún modo. Al menos una vez a la semana me veo obligada a responder sobre qué haré este año y realmente no lo sé ni me está interesando tanto. Llevo 16 meses de desocupación desde que salí de iv y dentro de lo que he hecho, me he dedicado a generar ideas y visiones en torno a la felicidad e infelicidad.
Felicidad, eso es todo lo que quiero si tuviera que definirlo de la forma torpe como me han dicho. Felicidad y amor por favor. Sí, se han reído de mí por eso pero qué, si me gustan ambas cosas. Pero, ¿por qué la risa tan egoísta?; como respuesta todo se vuelve en recuerdos de alto impacto en donde descabelladamente me acuerdo de la canción Alicia va en el coche carolín me descompongo y concuerdo con que fueron todos muy egoístas al mostrarme lo que había desde lo que tenía (y tengo) hacia afuera. Muy chica comencé a tener miedo cuando comenzó a ocurrirme todo eso de lo que se salvaban los protagonistas de las lecturas obligatorias.
Las risas, el infortunio y la desgracia temporal que vuelve al cesar. Me es lo suficientemente cansador el pensar un poco distinto. Es desanimante si lo tengo claro.
en éstos momentos estoy trabajando para mí y pensando en Vd.
Busco aval que apueste por mí para financiar carrera universitaria.
Interesados, curiosos y demases, ponerse en contacto inmediato antes de las dos primeras semanas de enero de 2009.
Atentamente, yo.
Quiero un vestido.
Ahora ya no lo quiero.
¡Ay! las cosas. Hace mucho que no me obsesiono con un objeto; la última vez que lo hice fue por unas zapatillas por las que trabajé para poder comprar y a los dos meses habian explotado. De eso hay testigos por montón.
Cuando se trata de las cosas materiales mentiría al decir que donde pongo el ojo pongo la bala. O el efectivo.
Nunca sé que pedir para navidad.
Ni me deprimo con los catálogos de zapatillas.
Ni recorro cuatro comunas buscando eso que ví y que con esmero tanto espero.
Me averguenza recibir regalos que alguna vez mencioné.
No recibir las cosas que pedía cuando chica dentro de un plazo me hacía infeliz; pero aguantaba y se me olvidaba.
Así hasta hoy y me parece bien, pero si por sorpresa aparecen no es un crimen tampoco.
Hasta hace dos años cuando me preguntaban amor o dinero, yo respondía dinero. Hoy puedo decir amor.
Mucho se puede decir respecto a cualquier cosa y a raiz de esto o más bien, a pito de nada pretendo registrar lo que ¡NO!, mejor no. Quería contar las desventuras de preuniversitario pero en puntos puedo decir lo siguiente:
Casos comunes para los meses previos a rendir la P.S.U.